Mensaje del Director Ejecutivo

Mensaje del Director Ejecutivo

Día mundial del SIDA: Siguiendo la iniciativa de la reunión de alto nivel sobre VIH/SIDA de 2001

Un mensaje de José Luis Castro, Director Ejecutivo, La Unión - 30 Noviembre de 2018

En la última semana, que antecede al Día Mundial del SIDA, 1 de diciembre, he tenido el privilegio de reunirme con las comunidades, el personal y los voluntarios que trabajan en el Programa de Atención Integrada de VIH (IHC, por sus siglas en inglés) de la Unión en Myanmar. 

En 2005, la Unión puso en marcha un pequeño proyecto para proporcionar atención integrada a los pacientes coinfectados por TB y VIH que viven en Mandalay, Myanmar. Ese año, 190 pacientes recibieron tratamiento, incluida la terapia antirretroviral (TARV), de forma gratuita.

El año pasado, el programa proporcionó TARV a más de 29,000 personas con VIH que viven en cinco regiones del país, y se ha convertido en un componente clave de la estrategia nacional de VIH de Myanmar. Los pacientes de IHC reciben TARV y medicamentos para tratar las infecciones oportunistas de forma gratuita en clínicas que realizan pruebas de detección de TB, controlan el recuento de CD4 y la carga viral de VIH y ofrecen asesoramiento especializado. 

Esto solo ha sido posible gracias a una colaboración única y dedicada en todos los niveles, incluido el trabajo incansable de miles de voluntarios, la integración con los programas dentro del país, y un compromiso de financiación de 11 años con las personas que viven con VIH de TOTAL E&P. 

Me hace recordar el año 2001, cuando cinco años después de que se anunciara por primera vez la TARV en la Conferencia Internacional sobre SIDA celebrada en Vancouver, los medicamentos solo estaban disponibles para el privilegiado occidente. En la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, que fue la primera vez que los jefes de estado de todo el mundo se reunieron para resolver una crisis sanitaria internacional, se asumió el firme compromiso de ofrecer tratamiento para salvar vidas a las personas que viven con VIH en todo el mundo. Esto implicó la creación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria y gradualmente la industria farmacéutica genérica comenzó a producir medicamentos antirretrovirales más baratos. El curso comenzó a cambiar. 

Todavía queda un largo camino por recorrer, pero las muertes por SIDA han disminuido gracias a que la comunidad mundial del VIH/SIDA se ha unido en torno a un llamado urgente a la acción y a la búsqueda de líderes políticos y financiadores que no solo hagan promesas sino que las cumplan. 

Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de la tuberculosis (TB), que actualmente es la principal causa de muerte infecciosa en el mundo - 1.6 millones de personas mueren cada año. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la TB como emergencia de salud mundial en 1993, y 25 años después 10 millones de personas por año todavía se enferman con TB. Más de un millón de niños menores de 15 años se enferman de TB cada año y, de ellos, 239,000 -casi uno de cada cuatro- mueren. 

Para acabar con la tuberculosis, necesitamos un aumento urgente y masivo de la financiación de los donantes para la TB, la apropiación nacional de los programas de TB, y una gran vía rápida para la investigación y el desarrollo de la TB - la TB no se eliminará a menos que dispongamos de mejores diagnósticos, mejores medicamentos y una vacuna eficaz. 

Según la OMS, hemos necesitado una fuente de al menos 18 nuevos medicamentos contra la TB y, sin embargo, nuestra realidad es que en los últimos 50 años solo han llegado al mercado dos nuevos medicamentos contra la TB. La misma falta de progreso puede observarse en el caso de las vacunas en las que todavía se considera a la BCG como la opción de vacuna actual, una vacuna del siglo pasado con eficacia limitada. 

Y ha habido un fracaso mundial en la lucha contra la TB en el contexto de la epidemia de VIH, a pesar de la evidencia de que la infección por VIH aumenta, hasta 30 veces, la probabilidad de que la TB latente se convierta en una enfermedad avanzada. Aún así, vemos que los servicios de VIH y tuberculosis a menudo funcionan en silos y sin coordinación. 

Todo esto debe cambiar. Depende de nosotros hacer que este cambio se produzca. 

En septiembre se celebró la primera Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre TB. Es asombroso que esto no haya ocurrido antes, pero es fundamental que ocurra ahora. Esto implicó la adopción de una Declaración Política, con hitos específicos y mensurables que se deben alcanzar para el año 2022. 

Al adoptar esta declaración, los líderes nacionales han dicho que reconocen que la TB es un reto y que ellos son fundamentales para resolverlo. Se han comprometido a tomar medidas específicas. El día para comenzar a implementar esta nueva agenda comienza ahora. 

Tengo la esperanza de que, al igual que la reunión de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA de 2001 contribuyó a cambiar el curso de la epidemia de VIH, la Reunión de Alto Nivel sobre TB y el compromiso de todos los que participamos en la comunidad de la TB pongan fin a esta terrible enfermedad. Pero esto solo sucederá si ahora podemos traducir las promesas de este año en acciones.