La Unión insta a las Naciones Unidas a que rechacen la nota de un funcionario de las Naciones Unidas que aboga por la colaboración con la industria tabacalera

En una nota oficial al Secretario General de la Oficina de Naciones Unidas (ONU), Michael Møller, Director General saliente de la ONU en Ginebra, pidió una relación "más matizada" entre la industria tabacalera y el sistema de la ONU. Møller argumentó a favor de mejores asociaciones con el sector privado, que, según él, "desempeña un papel clave en la creación de prosperidad económica, como mecanismo esencial para el desarrollo sostenible".

En la nota, Møller también declaró que: "Las empresas que son lo suficientemente legítimas como para pagar impuestos a los gobiernos también deberían ser lo suficientemente legítimas como para participar en los debates relativos a los esfuerzos conjuntos para minimizar los riesgos para la salud y abordar otros problemas de naturaleza común. Esto es particularmente cierto para aquellos que tienen esfuerzos de investigación altamente avanzados para minimizar los efectos dañinos de sus propios productos".

Esta alarmante línea argumental se hace eco de la propia industria tabacalera -en particular, la Fundación para un Mundo Libre de Humo, financiada por Philip Morris, que afirma que está comprometida con la "reducción del daño" a través de la promoción de productos alternativos del tabaco, mientras que Philip Morris continúa vendiendo cigarrillos en todo el mundo e interfiere activamente en las políticas de salud pública basadas en pruebas.

En respuesta a esto, se ha enviado una carta respaldada por la Unión al Secretario General de las Naciones Unidas Guterres, instándole a que rechace la nota de Møller por completo, alegando que supone una amenaza directa para el progreso hacia los objetivos de desarrollo sostenible y que entra en conflicto directamente con el derecho internacional. 

La carta fue firmada por el Dr. Gan Quan, director de control del tabaco de La Unión en nombre del organismo mundial de control de la industria tabacalera STOP, del cual La Unión es socio, junto con Francis Thompson, director ejecutivo de Framework Convention Alliance; Laurent Huber, director ejecutivo de Action on Smoking and Health; y Matthew L Myers, presidente de Campaign for Tobacco-Free Kids.

Lea la carta completa a continuación:

Estimado Secretario General Guterres:

ASUNTO: El papel de la industria tabacalera en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

Nos dirigimos a usted en relación con una nota sobre el papel de la industria tabacalera en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas que recibió del Director General saliente de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (ONUG), Michael Møller.

El llamamiento del Sr. Møller en favor de una relación "más matizada" entre la industria tabacalera y el sistema de las Naciones Unidas representa una amenaza para el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero también entra en conflicto directo con el derecho internacional, en particular con el Artículo 5.3 del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (CMCT), en el que se establece que "las Partes actuarán para proteger estas políticas de los intereses comerciales y otros intereses creados de la industria tabacalera". Es alarmante que un funcionario saliente de las Naciones Unidas del estatus del Sr. Møller sienta la necesidad de sugerir que se suavice la postura de la comunidad mundial hacia una industria cuyos productos se cobran ocho millones de vidas y cuestan entre el uno y el dos por ciento del PBI mundial anualmente.

El consenso dentro del sistema de las Naciones Unidas para excluir a la industria tabacalera de la formulación de políticas no se creó a la ligera. Según se indica en las Directrices del Artículo 5.3 del CMCT, "existe un conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria tabacalera y los intereses de la política de salud pública". Las compañías tabacaleras tienen una larga historia de interferir con la implementación de las políticas de control del tabaco a través del cabildeo, la acción legal y la intimidación. Es imposible producir, comercializar y vender productos del tabaco de una manera que sea compatible con la salud pública o con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

En consecuencia, las empresas tabacaleras han sido excluidas del Pacto Mundial de Naciones Unidas, y el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSCO) aprobó la resolución E/2017/L.21, que insta a todos los organismos de las Naciones Unidas a "aplicar sus propias políticas para prevenir la interferencia de la industria tabacalera".

No podemos dejar de preguntarnos por qué el Sr. Møller ha decidido esperar hasta el final de su mandato para presentar una propuesta tan controvertida que sería perjudicial para la salud mundial pero beneficiosa para la industria tabacalera. Para evitar cualquier duda sobre el compromiso de las Naciones Unidas con el control mundial del tabaco, el CMCT de la OMS y la Agenda 2030, le pedimos respetuosamente que rechace la nota del Sr. Møller en su totalidad e instruya a todo el personal con el que se compartió la nota a que haga caso omiso de su contenido.

Contamos con su apoyo continuo en este asunto urgente.

Cordialmente,

[Firmado por]:

Francis Thompson, director ejecutivo de FCA

Laurent Huber, director ejecutivo de ASH

Matthew L. Myers, presidente de CTFK

Gan Quan, director de control del tabaco en La Unión, socio en STOP

 

Acerca de STOP (Stopping Tobacco Organizations and Products)

STOP es un organismo mundial de control de la industria tabacalera cuya misión es exponer las estrategias y tácticas de la industria tabacalera para socavar la salud pública. STOP está financiado por Bloomberg Philanthropies y se compone de una asociación entre el Grupo de investigación de control del tabaco de la Universidad de Bath, el Centro global para la buena gestión del control del tabacola Unión y Vital Strategies.

 

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