Edith Alarcón: Una defensora de los pacientes con tuberculosis y los trabajadores de primera línea de salud que se preocupan por ellos

Edith Alarcón: Una defensora de los pacientes con tuberculosis y los trabajadores de primera línea de salud que se preocupan por ellos

Durante más de 20 años, Edith Alarcón ha demostrado la amplia gama de contribuciones que las enfermeras hacen en el control de la tuberculosis. Tanto en Perú, su país natal, como internacionalmente, ella es reconocida como una experta técnica, consultora, profesora y autora. Sea la formación de profesionales de atención de la salud o en la participación de la investigación operativa sobre el uso de la tecnología móvil para la salud, el objetivo de Edith Alarcón es el mismo: ver que los pacientes con tuberculosis reciban la mejor atención posible y que su salud sea restaurada.

Edith Alarcón se inspiró para convertirse en enfermera por sus experiencias con los médicos y los hospitales cuando era niña en Lima, Perú. "Vi el trabajo y el amor de las enfermeras, y la forma en que trataba a los niños, y cómo les hacían olvidar que estaban enfermos", nos indica.

La primera vez que ella se involucró con la tuberculosis fue cuando estaba a cargo de los programas de salud pública para un centro de salud de Lima. A finales de 1980, el Perú tuvo una alta incidencia de tuberculosis y hasta el 50 por ciento de los casos no eran tratados. "Una de cada cuatro personas se negaron al examen bacteriológico, y cerca de la mitad no terminó el tratamiento", recuerda.

En 1990, el gobierno aumentó su apoyo a la tuberculosis, reconociendo su vinculación con la pobreza. Se reestructuró el Programa Nacional de Control de Tuberculosis (PNT), y, en 1993, cuando la Organización Mundial de la Salud estableció la estrategia DOTS (tratamiento directamente observado - curso corto), Perú ya había puesto en práctica los componentes del compromiso de los gobiernos, el diagnóstico en baciloscopia, tratamiento estandarizado, suministros de medicamentos consistentes, el seguimiento y la evaluación continua.

Edith fue nombrada como parte del equipo PNT de Lima en 1992 y trabajó a nivel nacional en 1994. "Los equipos fueron dirigidos por médicos o enfermeras", dice ella, "Las enfermeras juegan un papel fundamental en la búsqueda de casos, el tratamiento y el seguimiento de los pacientes y las actividades de gestión”.

Para ayudar a construir la capacidad de las enfermeras de tuberculosis en toda América Latina, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) invitó a Edith para que escribiera una guía para la implementación de la estrategia DOTS desde la perspectiva de la enfermera. También, participó en las misiones de la OPS para la evaluación de los PNT en toda la región.

Para el año 2001, el Perú ya era clasificado como uno de los 22 países con alta carga de TB, y su PNT se consideró un modelo a seguir. Sin embargo, la tuberculosis multidrogorresistente (TB-MDR) aumentaba en el país como en otros lugares. A lo que ella llama "una experiencia importante en mi carrera", ayudó a definir y ejecutar la estrategia nacional para la gestión de la TB-MDR.

Al año siguiente, fue contratada como consultora de La Unión sirviendo en las regiones del Caribe y América Latina. En este papel, ha sido autora o coautora de las guías, incluidas Mejores Prácticas para el cuidado de los pacientes con tuberculosis: una guía para los países de bajos ingresos (2007), y ha dictado numerosos cursos sobre tuberculosis y el manejo de la TB-MDR con su colega el Dr. José Caminero.

Como miembro activo de La Unión en la Red de Enfermeras y Profesionales Afines (NAPS por sus siglas en inglés), también ayudó a establecer la Red de NAPS Latinoamericana y sirvió en la Junta de Directores desde 2007 hasta 2009. 

Hoy, ella trabaja en la Oficina de la Unión en Lima, Perú, donde sus actividades incluyen trabajar en la Encuesta Anual de Medición de Riesgo y Prevalencia de la Tuberculosis en el Perú; pertenece al Grupo Técnico Asesor de la OPS y el Comité Luz Verde para la Región de las Américas; y se desempeña como docente para La Unión. Manteniéndose al tanto de las últimas innovaciones, ella también está trabajando con el proyecto piloto Voxiva sobre el uso de la tecnología móvil para apoyar a los pacientes con tuberculosis y al personal que trabaja con ellos.

En su carrera, ella dice: "Yo nunca sentí que ser una enfermera tenía límites. Trabajar para La Unión me ha dado la oportunidad de mejorar la visibilidad del trabajo de enfermería a nivel internacional y he aprendido de las realidades de otros países y continentes”. Esto le ha permitido convertirse en una defensora efectiva e informada, no sólo para los pacientes con tuberculosis, sino también para aquellas personas esenciales en primera línea que se preocupan por ellos día tras día.  

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